La emérita ha estado muy pendiente de su cuñada, la hermana del Rey, y se ha desplazado en varias ocasiones hasta Calviá, donde se encuentra su vivienda.
La reina Sofía ha escenificado un encuentro muy cariñoso con su cuñada, la infanta Pilar, en Mallorca.La duquesa de Badajoz se recupera de su último ingreso en su domicilio de la urbanización Sol de Mallorca, que creó el empresario Graciliano Barreiros.
Esta casa se ha convertido en su retiro y cada año alarga el verano hasta bien entrado octubre.Esta vez, su vuelta a Madrid está condicionada a su evolución física y no estará presente en la puesta de largo de su nieta María Fernández Sastrón.Doña Pilar anunció a principios de año que padecía cáncer de cólon. Su último ingreso en la clínica Rotger de Mallorca fue debido a una bajada de defensas y, según han confirmado a Vanitatis, “su evolución es positiva”..
Doña Sofía ha estado muy pendiente de su cuñada y se ha desplazado en varias ocasiones hasta Calviá, donde se encuentra la vivienda de la matriarca del clan Gómez-Acebo Borbón.La última, hace unos días en un almuerzo al que se unió la mecenas y pintora Mayte Spínola, que fue una de las fundadoras, junto con su marido, de esta elitista urbanización.
Según la información publicada en el diario de Mallorca 'Última Hora', la Reina apareció a las dos del mediodía y permaneció en la vivienda hasta pasadas las cuatro de la tarde.La fuerte tormenta retrasó la salida.. La relación de las dos cuñadas ha evolucionado con el tiempo como se ha demostrado con estas últimas visitas.Cuando el príncipe Felipe y sus hermanas eran pequeños, había un trato doméstico con las infantas Pilar y Margarita por parte de doña Sofía.Esta relación cotidiana tenía que ver con las fiestas familiares a las que acudían al palacio de la Zarzuela los primos Gómez-Acebo Borbón con sus padres.Ese era el único nexo de unión.
Y con el tiempo, la visita anual de la Reina al rastrillo de Nuevo Futuro, que preside Pilar de Borbón y que se organiza previo a las Navidades..Como sucede en muchas familias, y la real no iba a ser diferente, las cuñadas no han compartido salidas ni encuentros ajenos a ese mundo familiar, como sí lo ha hecho doña Sofía con su hermana, la princesa Irene, o su íntima, la princesa Tatiana Razdwil.Si con ellas hay constancia gráfica, tanto en los veranos de Marivent como en las salidas a conciertos y exposiciones en Madrid, con la infanta Pilar ha sido inexistente..Una de las razones de ese distanciamiento tendría que ver con la mala relación de la Reina con don Juan Carlos por el trato que recibía de su marido.
El Rey buscó, en más de una ocasión, el calor de hogar que le brindaba su hermana y del que carecía en el palacio de la Zarzuela, donde cada miembro iba por su lado..En los almuerzos organizados por doña Pilar en su domicilio de Puerta de Hierro, don Juan Carlos acudía solo.Y lo mismo sucedía a la inversa. Aunque en este caso esas apariciones se contaban con los dedos de una mano.La relación matrimonial era nula y doña Sofía no tenía necesidad de integrarse en lo que podía considerarse territorio con pocos apoyos afectivos..
El tiempo, y sobre todo las edades de los protagonistas, ha marcado esta evolución. La salud de la infanta Pilar y la del propio Rey emérito ha hecho que los malos rollos que pudo haber en el pasado se olviden.Ya no hay ese distanciamiento tan público entre las cuñadas, como ha quedado demostrado al compartir estos almuerzos en Mallorca..
La reina Sofía ha escenificado un encuentro muy cariñoso con su cuñada, la infanta Pilar, en Mallorca.La duquesa de Badajoz se recupera de su último ingreso en su domicilio de la urbanización Sol de Mallorca, que creó el empresario Graciliano Barreiros.
Esta casa se ha convertido en su retiro y cada año alarga el verano hasta bien entrado octubre.Esta vez, su vuelta a Madrid está condicionada a su evolución física y no estará presente en la puesta de largo de su nieta María Fernández Sastrón.Doña Pilar anunció a principios de año que padecía cáncer de cólon. Su último ingreso en la clínica Rotger de Mallorca fue debido a una bajada de defensas y, según han confirmado a Vanitatis, “su evolución es positiva”..
Doña Sofía ha estado muy pendiente de su cuñada y se ha desplazado en varias ocasiones hasta Calviá, donde se encuentra la vivienda de la matriarca del clan Gómez-Acebo Borbón.La última, hace unos días en un almuerzo al que se unió la mecenas y pintora Mayte Spínola, que fue una de las fundadoras, junto con su marido, de esta elitista urbanización.
Según la información publicada en el diario de Mallorca 'Última Hora', la Reina apareció a las dos del mediodía y permaneció en la vivienda hasta pasadas las cuatro de la tarde.La fuerte tormenta retrasó la salida.. La relación de las dos cuñadas ha evolucionado con el tiempo como se ha demostrado con estas últimas visitas.Cuando el príncipe Felipe y sus hermanas eran pequeños, había un trato doméstico con las infantas Pilar y Margarita por parte de doña Sofía.Esta relación cotidiana tenía que ver con las fiestas familiares a las que acudían al palacio de la Zarzuela los primos Gómez-Acebo Borbón con sus padres.Ese era el único nexo de unión.
Y con el tiempo, la visita anual de la Reina al rastrillo de Nuevo Futuro, que preside Pilar de Borbón y que se organiza previo a las Navidades..Como sucede en muchas familias, y la real no iba a ser diferente, las cuñadas no han compartido salidas ni encuentros ajenos a ese mundo familiar, como sí lo ha hecho doña Sofía con su hermana, la princesa Irene, o su íntima, la princesa Tatiana Razdwil.Si con ellas hay constancia gráfica, tanto en los veranos de Marivent como en las salidas a conciertos y exposiciones en Madrid, con la infanta Pilar ha sido inexistente..Una de las razones de ese distanciamiento tendría que ver con la mala relación de la Reina con don Juan Carlos por el trato que recibía de su marido.
El Rey buscó, en más de una ocasión, el calor de hogar que le brindaba su hermana y del que carecía en el palacio de la Zarzuela, donde cada miembro iba por su lado..En los almuerzos organizados por doña Pilar en su domicilio de Puerta de Hierro, don Juan Carlos acudía solo.Y lo mismo sucedía a la inversa. Aunque en este caso esas apariciones se contaban con los dedos de una mano.La relación matrimonial era nula y doña Sofía no tenía necesidad de integrarse en lo que podía considerarse territorio con pocos apoyos afectivos..
El tiempo, y sobre todo las edades de los protagonistas, ha marcado esta evolución. La salud de la infanta Pilar y la del propio Rey emérito ha hecho que los malos rollos que pudo haber en el pasado se olviden.Ya no hay ese distanciamiento tan público entre las cuñadas, como ha quedado demostrado al compartir estos almuerzos en Mallorca..








Nhận xét
Đăng nhận xét